jueves, 31 de julio de 2014

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

Por Noam Chomsky

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática


15 septiembre 2010 
Artículo redactado por Sylvain Timsit, recogido en Pressenza: ”10 Estrategias de Manipulación” de los medios:

1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.
6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.





"El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad" — Ernest Hemingway

lunes, 31 de enero de 2011

Como comence a escribir, por Gabriel Garcia Marquez

"Cómo comencé a escribir" es uno de los textos que componen el nuevo libro de Gabriel García Márquez titulado "Yo no vengo a decir un discurso", de pronto lanzamiento. Lo publicamos a continuación con la autorización de Random House Mondadori.
Primero que todo, perdónenme que hable sentado, pero la verdad es que si me levanto corro el riesgo de caerme de miedo. De veras. Yo siempre creí que los cinco minutos más terribles de mi vida me tocaría pasarlos en un avión y delante de veinte a treinta personas, no delante de doscientos amigos como ahora.

Afortunadamente, lo que me sucede en este momento me permite empezar a hablar de mi literatura, ya que estaba pensando que yo comencé a ser escritor en la misma forma que me subí a este estrado: a la fuerza. Confieso que hice todo lo posible por no asistir a esta asamblea: traté de enfermarme, busqué que me diera una pulmonía, fui a donde el peluquero con la esperanza de que me degollara y, por último, se me ocurrió la idea de venir sin saco y sin corbata para que no me permitieran entrar en una reunión tan formal como ésta, pero olvidaba que estaba en Venezuela, en donde a todas partes se puede ir en camisa. Resultado: que aquí estoy y no sé por dónde empezar. Pero les puedo contar, por ejemplo, cómo comencé a escribir.

A mí nunca se me había ocurrido que pudiera ser escritor pero, en mis tiempos de estudiante, Eduardo Zalamea Borda, director del suplemento literario de El Espectador de Bogotá, publicó una nota donde decía que las nuevas generaciones de escritores no ofrecían nada, que no se veía por ninguna parte un nuevo cuentista ni un nuevo novelista. Y concluía afirmando que a él se le reprochaba porque en su periódico no publicaba sino firmas muy conocidas de escritores viejos, y nada de jóvenes en cambio, cuando la verdad -dijo- es que no hay jóvenes que escriban.

Esta vez sí que me enfermé y me dije: «¡En qué lío me he metido! ¿Y ahora qué hago para no hacer quedar mal a Eduardo Zalamea Borda?». Seguir escribiendo, era la respuesta. Siempre tenía frente a mí el problema de los temas: estaba obligado a buscarme el cuento para poderlo escribir.A mí me salió entonces un sentimiento de solidaridad para con mis compañeros de generación y resolví escribir un cuento, nomás por taparle la boca a Eduardo Zalamea Borda, que era mi gran amigo, o al menos que después llegó a ser mi gran amigo. Me senté y escribí el cuento, lo mandé a El Espectador. El segundo susto lo obtuve el domingo siguiente cuando abrí el periódico y a toda página estaba mi cuento con una nota donde Eduardo Zalamea Borda reconocía que se había equivocado, porque evidentemente con «ese cuento surgía el genio de la literatura colombiana» o algo parecido.

Y esto me permite decirles una cosa que compruebo ahora, después de haber publicado cinco libros: el oficio de escritor es tal vez el único que se hace más difícil a medida que más se practica. La facilidad con que yo me senté a escribir aquel cuento una tarde no puede compararse con el trabajo que me cuesta ahora escribir una página. En cuanto a mi método de trabajo, es bastante coherente con esto que les estoy diciendo. Nunca sé cuánto voy a poder escribir ni qué voy a escribir. Espero que se me ocurra algo y, cuando se me ocurre una idea que juzgo buena para escribirla, me pongo a darle vueltas en la cabeza y dejo que se vaya madurando. Cuando la tengo terminada (y a veces pasan muchos años, como en el caso de Cien años de soledad, que pasé diecinueve años pensándola), cuando la tengo terminada, repito, entonces me siento a escribirla y ahí empieza la parte más difícil y la que más me aburre. Porque lo más delicioso de la historia es concebirla, irla redondeando, dándole vueltas y revueltas, de manera que a la hora de sentarse a escribirla ya no le interesa a uno mucho, o al menos a mí no me interesa mucho; la idea que le da vueltas.

Les voy a contar, por ejemplo, la idea que me está dando vueltas en la cabeza hace ya varios años y sospecho que la tengo ya bastante redonda. Se las cuento ahora, porque seguramente cuando la escriba, no sé cuándo, ustedes la van a encontrar completamente distinta y podrán observar en qué forma evolucionó. Imagínense un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de diecisiete y una hija menor de catorce. Está sirviéndoles el desayuno a sus hijos y se le advierte una expresión muy preocupada. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella responde: «No sé, pero he amanecido con el pensamiento de que algo muy grave va a suceder en este pueblo».

Ellos se ríen de ella, dicen que ésos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el adversario le dice: «Te apuesto un peso a que no la haces». Todos se ríen, él se ríe, tira la carambola y no la hace. Paga un peso y le pregunta: «¿Pero qué pasó, si era una carambola tan sencilla?». Dice: «Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi mamá esta mañana sobre algo grave que va a suceder en este pueblo». Todos se ríen de él y el que se ha ganado el peso regresa a su casa, donde está su mamá y una prima o una nieta o en fin, cualquier parienta. Feliz con su peso dice: «Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla, porque es un tonto». «¿Y por qué es un tonto?». Dice: «Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado por la preocupación de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo».

Entonces le dice la mamá: «No te burles de los presentimientos de los viejos, porque a veces salen». La parienta lo oye y va a comprar carne. Ella dice al carnicero: «Véndame una libra de carne» y, en el momento en que está cortando, agrega: «Mejor véndame dos porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado». El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice: «Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se está preparando, y andan comprando cosas».

Entonces la vieja responde: «Tengo varios hijos; mire, mejor déme cuatro libras». Se lleva cuatro libras y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice: «Se han dado cuenta del calor que está haciendo?». «Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor.» Tanto calor que es un pueblo donde todos los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos. «Sin embargo -dice uno-, nunca a esta hora ha hecho tanto calor.» «Sí, pero no tanto calor como ahora.» Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: «Hay un pajarito en la plaza». Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.

«Pero, señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.» «Sí, pero nunca a esta hora.» Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo. «Yo sí soy muy macho -grita uno-, yo me voy.» Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen: «Si éste se atreve a irse, pues nosotros también nos vamos», y empiezan a desmantelar literalmente al pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo dice: «Que no venga la desgracia a caer sobre todo lo que queda de nuestra casa» y entonces incendia la casa y otros incendian otras casas. Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio clamando: «Yo lo dije, que algo muy grave iba a pasar y me dijeron que estaba loca».


los dias son tan perfectos como para perderlos discutiendo... vive!

sábado, 10 de julio de 2010

Discurso del Econo. Presidente Correa en la Asamblea Nacional de Venezuela

Algunas de las frses mas importantes de este discurso:


"Sr Pres. Chavez, dejemos de estar echandole la culpa a los demas y aprendamos a asumir nuestros errores, ya basta, 200 años haciendonos las victimas y excusandonos con el imperio y los pitiyankis, porque no asumimos la parte que nos corresponde..."



los dias son tan perfectos como para perderlos discutiendo... vive!

domingo, 18 de enero de 2009

La gasolina mas barata del mundo!

12/01/2009

Venezuela: el costo de la gasolina más barata del mundo La gasolina más barata del mundo se vende en Venezuela, mediante una grande y vieja operación de subsidio que favorece a los propietarios de automóviles y niega recursos a la lucha contra la pobreza y por un ambiente sano, al tiempo que descapitaliza a la industria petrolera, motor de la economía de este país.
"¿Cuál es el problema? Supongo que si produjéramos trigo o tractores eso sería muy barato aquí. Si tenemos petróleo, la gasolina debe ser barata", replicó a IPS Alexis Santana, de 38 años, conductor de autobús desde los 22. Parece lógico en este país de América del Sur que es uno de los mayores productores mundiales de crudo. Un litro de gasolina cuesta en Venezuela, desde hace 10 años, entre 3 y 4 centavos de dólar. Una bebida gaseosa cuesta 20 veces más, una botella de agua 25 veces y una tacita de café expreso en una panadería 30 veces más. Un usuario puede dejar de propina al operario que limpia el parabrisas y mide el aire de los neumáticos en una gasolinera, más dinero del que paga para llenar el depósito de combustible de su vehículo. "La gasolina casi se regala en el país", ha dicho el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, quien fue titular de Energía, secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, y presidente del gigante estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). "Ya es una grosería vender la gasolina como la estamos vendiendo. ¡Mejor sería regalarla!", dijo en una alocución en enero de 2007 el presidente Hugo Chávez, al ordenar estudios para elevar el precio del carburante, que por ahora han quedado, como éste, congelados. Para casi regalarla, el Estado y PDVSA asumen un subsidio que los economistas calculan de distintas maneras y con diferentes montos, siempre gigantescos, y cuyos principales beneficiarios son los propietarios de cuatro millones de vehículos particulares que atestan calles, autopistas y carreteras del país, casi las mismas que existían hace 30 años. "Según nuestros números, Venezuela consume al día casi 750.000 barriles (de 159 litros) de combustibles líquidos, 70 por ciento gasolina, y la diferencia entre el precio de venta local y el de países consumidores netos de petróleo llega a 26.000 millones de dólares este año", dijo a IPS el economista Asdrúbal Oliveros, de la firma Ecoanalítica. Si Venezuela vendiera su combustible sin ganancias, pero cargando al consumidor interno todos los costos, el subsidio llegaría a 17.000 millones de dólares, según Oliveros. Cuando el crudo venezolano se cotizó en julio a 116 dólares por barril, un antiguo economista jefe del Banco Central, José Guerra, estimó la subvención anual en unos 19.000 millones de dólares. Pero a mediados de este mes de diciembre, el petróleo descendió a 31 dólares la unidad. PDVSA PIERDE De acuerdo con cifras oficiales, en 2007 los vehículos venezolanos consumieron 400.000 barriles diarios entre gasolina y gasóleo, lo que implicó un subsidio, marcado por la diferencia entre el precio interno y el de exportación, de 12.500 millones de dólares. Los costos operativos de producir un litro de gasolina son para PDVSA de dos centavos de dólar, y lo vende a menos de tres. "Al regalar a cada automovilista más de 3.000 dólares anuales, PDVSA se queda sin un dinero que podría dirigir a inversiones, para mejorar el sistema interno de distribución de combustibles, animar a otros sectores productivos y disminuir su endeudamiento", dijo a IPS el economista jefe de esa empresa entre 1992 y 1999, Ramón Espinasa. Más aún, pese a ser exportador de crudo, este país afronta compras crecientes de derivados, incluso de 50.000 barriles diarios de insumos para gasolinas, según el experto José Suárez-Núñez. Las cifras de compras petroleras de PDVSA, de acuerdo con sus informes, fueron de 2.593 millones de dólares en 2006 y de 4.030 millones en 2007. En datos como esos, algunos críticos ven que la producción del consorcio estatal declina en vez de aumentar. ¿AUXILIO PARA RICOS? El bajo precio de la gasolina "es esencialmente un subsidio regresivo, porque la mayor cantidad de combustible la consumen autos particulares, de las clases media y alta, mientras que los más pobres usan un transporte público deficiente", apuntó Espinasa. "El 80 por ciento de la gasolina es utilizado en vehículos privados, que transportan sólo al 20 por ciento de la población, mientras que 80 por ciento de los ciudadanos dependen del transporte público, que consume 20 por ciento de la gasolina. Es un 'Hood Robin', un Robin Hood al revés", señaló el también economista José Luis Cordeiro. Los bajos precios de la gasolina han estimulado una voraz compra de vehículos, con nuevos récord cada año desde 2003, hasta alcanzar 400.000 unidades en 2007, aunque restricciones a la importación redujeron las ventas a 252.000 unidades en el período enero-noviembre de 2008, según la empresarial Cámara Venezolana Automotriz. "Los pequeños empresarios, en cambio, nos perjudicamos porque con estos precios el flujo de caja es pequeño, no vale la pena invertir en instalaciones, no podemos respaldar grandes solicitudes de préstamo y nuestra mano de obra está mal remunerada", comentó a IPS José Costa, encargado de una gasolinera en Caracas. POBRES CON MENOS El gobierno de Venezuela hizo del gasto público el motor no sólo de la actividad económica sino de la mejora de la calidad de vida de la población, sobre la base del ingreso petrolero. Por eso, debe resentir la carga de este pesado subsidio, según Oliveros. Ya en la década pasada, un estudio del Banco Mundial sobre subsidios en América Latina mostró que con los 4.000 millones de dólares que entonces entregaba el Estado a sus consumidores de gasolina "se podrían construir 41.000 escuelas primarias o 7.000 secundarias cada año", apuntó Cordeiro. Con menos de siete millones de hogares, este país tiene un déficit de dos millones de viviendas, según la organización humanitaria Provea, y apenas se construyen unas decenas de miles cada año. El aporte de PDVSA a los programas sociales del Estado, de acuerdo al informe 2007 de la corporación, alcanzó a 13.897 millones de dólares, un monto inferior a las estimaciones de entrega por la vía de subsidios a los consumidores de combustibles. Con esa suma, destacó el informe de PDVSA, se financiaron las misiones (programas sociales paralelos a la estructura tradicional del gobierno) en materia de salud, educación, alimentación, de identidad ciudadana y ahorro de energía, entre otras. Las misiones son el pivote del gobierno en su lucha contra la pobreza, que alcanzaba a 40 por ciento de la población hace una década, y en procura de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, adoptados por la Organización de las Naciones Unidas. Según las estadísticas del Ministerio de Planificación, los hogares pobres, o con necesidades básicas insatisfechas, cayeron de 28,9 a 23,4 por ciento, y los indigentes pasaron de 10,8 a nueve por ciento. Si esos programas y los gastos generales del Estado avanzaron en el último lustro --a medida que crecían los precios del petróleo hasta más de 120 dólares para el barril venezolano--, desde Chávez hasta el más contumaz de sus críticos admiten que este país sufrirá de diferentes formas por los valores del crudo reducidos a una cuarta parte. "La situación fiscal puede ser tan crítica que el gobierno buscará medidas como devaluar, implantar más impuestos o aumentar el precio de la gasolina. Lo único que seguramente no hará será disminuir el gasto", opinó el economista Emeterio Gómez. EXPORTACION Y CONTRABANDO Los subsidios, directos o indirectos, suelen traducirse en una ventaja comparativa para que las empresas de un país o sector compitan en condiciones ventajosas. "Ese no es el caso de Venezuela, porque la ventaja de la gasolina barata se pierde con los demás controles de precios, el control cambiario, el congestionamiento del tráfico que afecta la distribución y el mal estado de infraestructura vial", aseveró Oliveros. Debido a la ausencia de corredores viales, un camión con mercancía que recorre de la frontera con Colombia, en el oeste, hasta centros industriales o de consumo en el extremo oriente de Venezuela, se ve obligado a atravesar Caracas y otras importantes ciudades. Pero, además, el subsidio alimenta un contrabando con los países vecinos, Colombia, Brasil y en menor medida Guyana, que el Ministerio de Energía estimó en 25.000 barriles diarios, lo que a un precio promedio de 90 dólares por barril en 2008, representa unos 800 millones de dólares anuales. Según investigaciones de la prensa nacional, en el noreste colombiano fronterizo con Venezuela unas 80.000 familias viven u obtienen un suplemento de ingresos gracias al contrabando fronterizo de combustible, en miles de pequeños envases transportados a pie o en bicicleta, pero también en grandes camiones-cisterna que operan al amparo de redes de corrupción o grupos armados ilegales. "El problema está en el diferencial de precios, porque el combustible en Venezuela es 20 veces más barato (que en Colombia), y sin resolver ese problema es imposible vencer al contrabando", dijo Lino Iacampo, presidente de la Asociación de Distribuidores de gasolina en el fronterizo estado de Táchira. "Y, por el contrario, tenemos el enojo de los tachirenses que muchas veces no encuentran gasolina o se les vende racionada", agregó. AMBIENTE, CULTURA Y POLÍTICA En Estados Unidos un joven de clase media se independiza de sus padres cuando se muda por su cuenta; en Venezuela, el día que ya tiene su automóvil propio, dice Oliveros. El culto por el automóvil individual se ha exacerbado de tal modo en este país que autoridades municipales de Caracas exigen que cada vehículo lleve al menos dos ocupantes, cuando intentan restringir el acceso a ciertas vías en las horas de mayor tránsito. En esas largas colas de autos que ruedan a una velocidad promedio de cinco kilómetros por hora, la ocupación media de los vehículos es de 1,2 personas. Pero, advierten estudiosos como Oliveros, la inseguridad en el transporte público, que sufre una epidemia de asaltos a mano armada en los autobuses urbanos y extraurbanos, y en taxis independientes de cualquier organización, lleva a la gente a buscar con desesperación el auto propio. Casi todas las vías de una ciudad como Caracas están atestadas desde el amanecer hasta muy entrada la noche. Para Aliana Giménez, que vive en la ciudad-dormitorio de Guatire, al este de la urbe, "la vida se me va en dormir en el autobús, trabajar, llegar a casa, bañarme, cambiarme, hacer una minisiesta en la noche y salir de nuevo para Caracas antes de que salga el sol", relató a IPS. Los economistas coinciden en que un comienzo de solución puede estar en una adecuación gradual del precio de la gasolina a algún punto medio de la larga distancia entre el precio doméstico y el valor de exportación. "Pero esa medida ahora sólo surtiría efecto con un cambio de políticas económicas que permita contrarrestar la inflación, de lo contrario generaría más problemas", dice Oliveros. La inflación venezolana es la más alta del hemisferio, pues anualizada ronda 35 por ciento y pasa de 50 por ciento en los alimentos, que en este país se transportan fundamentalmente por carretera y es el rubro en el que los sectores más pobres gastan dos de cada tres dólares de sus ingresos. En el pasado, el alza del precio de la gasolina fue la chispa que encendió protestas sociales. La más recia fue el "Caracazo" de 1989, que dejó centenares de muertos. Siempre se la consideró una medida impopular y de las que más votos restan. En la última década, el país ha ejercitado consultas electorales prácticamente todos los años, y posiblemente en marzo de 2009 vuelva a las urnas para decidir si el presidente Chávez --quien no ha tocado el precio de la gasolina desde que llegó al poder en 1999-- puede presentarse a la reelección cuantas veces quiera.Autor: Humberto Márquez (IPS)En portal del medio Ambente